hace 2 días

Despedimos el año con nuestro tradicional brindis y muchas caras amigas

Despedimos el año con nuestro tradicional brindis y muchas caras amigas

Brindis fin de año en el Parque Tecnológico de Fuerteventura: el pasado viernes 19 de diciembre volvimos a celebrar uno de esos momentos que, sin darnos cuenta, se han convertido en tradición: nuestro brindis de fin de año en nuestras oficinas del Parque Tecnológico de Fuerteventura.

Empezó como una excusa bonita para vernos antes de cerrar el año laboral y ponerle un broche humano a los últimos días de agenda. Hoy, tras tres años organizándolo de manera continuada, es algo más: un punto de encuentro que nos recuerda por qué merece la pena construir ecosistema, cuidarlo y seguir sumando.

Un “brindis” que es mucho más que un brindis

A estas alturas ya lo sabemos: lo mejor del brindis no es solo la copa, sino las caras que se repiten y las nuevas que se van incorporando. Personal del Parque, colegas del sector, representantes institucionales, clientes, amistades, personas cercanas al equipo… y este año, además, familia y amigos de quienes forman parte de MNX Online.

Nos encanta porque, en un ratito, logramos juntar perfiles muy distintos —edades, profesiones, maneras de pensar— y compartir un espacio distendido, sin prisa (o intentándolo), donde lo importante es el encuentro. En fechas complicadas, con festivales del cole, cierres de año, reuniones que se multiplican y agendas apretadas… haber sido más de 50 personas este año nos dejó con una sonrisa enorme.

El equipo en modo “reloj suizo” (y el picoteo como excusa perfecta)

Y sí: a nuestro “brindis” siempre le acompaña lo que ya casi es otra tradición dentro de la tradición… el picoteo preparado por el propio equipo.

La mañana del viernes fue un espectáculo: cada quien con su mini-misión, coordinados como un buen reloj suizo para que todo llegara a tiempo (aunque, como siempre, llegamos justitos). Ibéricos, quesos, picos, chocolates, dulces, cremas, chutneys, salsas… y ese empeño de emplatar con mimo, bonito y cuidado, para sorprender.

Podríamos contratar un catering, claro. Pero la verdad (y aquí habla la parte más sentimental de la casa) es que no sería lo mismo. Hay algo muy nuestro en preparar la mesa entre todas las personas del equipo, en ver cómo se va montando y en escuchar después frases del tipo: “esto lo voy a copiar para mi mesa estas fiestas” (jajajaja). Si encima se llevan ideas y se van con ganas de repetir, ya está: misión cumplida.

Pequeños gestos que dicen mucho

Otra cosa que nos emociona cada año es comprobar que este brindis no va solo de “venir”, sino de querer estar. Este año nos consta que hubo quien canceló planes para poder acompañarnos, o quien apuró la agenda para pasar aunque fuera un rato, saludar y brindar.

Y, como siempre, también hubo quien nos sorprendió con algún detalle o regalito inesperado. No lo esperamos, ni hace falta, pero se agradece muchísimo porque son gestos que te recuerdan que, cuando el vínculo se cuida, lo profesional y lo humano se encuentran de una forma muy bonita.

Mirar atrás, agradecer y seguir sumando

En el brindis nos gusta dedicar unas palabras para agradecer y recordar, aunque sea por encima, los pasos que hemos ido dando para llegar hasta aquí. No desde el “postureo”, sino desde la gratitud real: por la confianza, por las conversaciones que abren puertas, por los proyectos que nos retan, por las personas que nos recomiendan, por quienes se han acercado a sumar desde lo público, lo privado o lo académico.

Y también por lo interno: porque este año hemos crecido en plantilla y ha sido especialmente bonito ponerle cara a la gente importante de nuestro equipo, conocer a sus familias y amistades, y sentir que esa “piña” se hace más grande.

La pena de ser anfitriones (y la promesa de repetir)

Si hay una pena, es la de siempre: cuando haces de anfitrión, a veces se te queda corto el tiempo para dedicarle a cada persona lo que te gustaría. Entre saludar, estar pendientes, que no falte nada y que todo fluya… se nos van minutos que quisiéramos estirar.

Pero también nos quedamos con una idea clara: esta tradición nos llena. Y verla crecer año tras año nos motiva a seguir cuidando el cómo, no solo el qué.

Gracias, de corazón

Gracias a todas las personas que se acercaron el viernes 19 de diciembre. Por el rato compartido, por el cariño, por las conversaciones, por el tiempo robado a agendas imposibles y, sobre todo, por seguir formando parte de este ecosistema que estamos construyendo entre muchas manos.

Les deseamos unas fiestas tranquilas, con salud y buenos momentos. Y que el próximo año nos traiga más oportunidades de encontrarnos con calma —también en lo profesional— para seguir haciendo cosas útiles, bonitas y con sentido para el territorio.

Nos vemos en 2026. Y ojalá, con más tiempo para sentarnos a hablar como merece la pena.